Samuel Diaz

Nací en un hogar cristiano rodeado de hermanos y unos padres ejemplares; mi padre el Ap. Alfonso Díaz fue un gran hombre que sirvió a Dios por más de 40 años y mi madre Mercedes Ocampo fue una mujer que con su testimonio y amor influencio a muchas personas.

Conocí de Dios desde muy pequeño, pero a la edad de 19 años tuve mi encuentro personal con Dios y también mi llamamiento al ministerio. Ese fue un momento crucial en mi vida donde Dios marco mi futuro y me apasiono por el ministerio. A partir de allí comencé a servir en la iglesia bajo el liderazgo de mi Padre quien me mentoreó por 12 años; iglesia en la que ahora soy pastor general.

Me case con una mujer hermosa y de corazón grande, ella es María Fernanda Zuluaga con quien he construido un hogar con 3 preciosos niños que llenan nuestro corazón de alegría. Por supuesto levantar una familia en estos tiempos no es fácil; pero hemos logrado edificar un hogar bajo los principios bíblicos y el respaldo de Dios.

Estudie muchas cosas desde muy pequeño; siempre hubo en mi un deseo de superación y de prepararme para ser un mejor instrumento en las manos de Dios. Tengo estudios en administración de empresas, graduado como Teólogo en la universidad Bautista; Maestría y Doctorado en California Christian University, Coaching en liderazgo estratégico de la universidad de la Sabana y Capellán certificado.

He escrito más de 10 libros entre ellos materiales de edificación, inspiración y formación, que guían a las personas a crecer en todos los aspectos de la vida y en su relación con Dios. También soy musico y he escrito canciones que ya han sido producidas e inspiran a muchas personas en la adoración a nuestro Dios.

Soy conferencista internacional dictando talleres, seminarios, congresos y eventos de milagros donde la presencia de Dios se derrama de forma especial tocando vidas. He estado en muchas ciudades de Colombia compartiendo la Palabra, como también en Ecuador, Estados Unidos y Europa; todo para la gloria de Dios.

Mi mayor anhelo es ser un instrumento que Dios pueda usar para bendecir vidas, levantar ministros y expandir el Reino de Dios en la tierra. Creo que el servirle a Dios es un privilegio y tener a Dios como jefe es la mejor decisión. Como dice la Biblia: “sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.” Colosenses 3:24.